“La
educación es comunicación, es dialogo, en la medida en que no es la
transferencia del saber, sino un encuentro de sujetos interlocutores”. Paulo
Freire
Entendemos
por comunicación, el proceso de producción, distribución y consumo de
significados que se desarrollan sobre la matriz de las relaciones sociales
implican, según la naturaleza y el modo de articulación de las formas de
producción consideradas, una situación de igualdad o desigualdad de condiciones
entre el emisor y el receptor (lo que supone a su vez mayor o menor
“posibilidad de oír el uno al otro, o de prestar oídos como posibilidad mutua
de entenderse”.
EL
PROCESO DE LA COMUNICACIÓN
La
comunicación ha tenido una evolución, desde la táctil hasta llegar al lenguaje,
se puede decir que ha seguido evolucionando al igual que el conocimiento que
sobre ella se tiene y cabe hablar de lo que hoy se denomina el proceso de la comunicación.
Por
proceso se entiende “cualquier fenómeno que presenta una continua modificación
a través del tiempo o cualquier operación a tratamiento continuos.”
En su
expresión más simple, el proceso de la comunicación está constituido por los
elementos básicos: emisor, mensaje y receptor.
La
comunicación es un proceso complejo en el que intervienen muchos factores, pero
que tradicionalmente se divide en tres clases:
-Comunicación
interpersonal. La que se realiza cara a cara, dos o más personas, dialogando
sin intermediarios.
-Comunicación
mediatizada. La que realizan una o varias personas mediante un determinado
soporte o tecnología a través del espacio y/o el tiempo.
-Comunicación
colectiva o de masas. La producción y transmisión de información a gran escala
a audiencias diversas y con determinado interés.
LA
COMUNICACIÓN EN LA EDUCACIÓN
La
educación, como proceso social, implica un permanente y cotidiano intercambio
de informaciones, conocimientos y experiencias entre emisores y perceptores. Es
decir, la enseñanza y el aprendizaje suceden a través de procesos de creación,
emisión, circulación y percepción de mensajes en diversos sentidos, muy
frecuentemente, a través de estos mensajes se forma a los individuos para una
actuación irreflexiva. Sin embargo, también es posible educar a través de
procesos de comunicación que conduzcan a los individuos, no a un saber
acumulado, sino un saber reflexivo.

El
proceso de comunicación que se lleva a cabo en el salón de clases pone en
escena el contexto institucional, así como la situación personal, grupal y
social de los interlocutores. Esta situación que pone en relación la matriz
cultural, los lenguajes, el código y los saberes de maestros y alumnos tiene un
papel importante en el proceso de enseñanza-aprendizaje e influye en las
diversas lógicas que entran en juego en la relación pedagógica.
RELACIÓN
DOCENTE - ALUMNO
Tanto
el maestro como los alumnos son sujetos individuales y sociales, que se
constituyen como protagonistas del proceso educativo al establecer relaciones
dentro del salón de clases y al construir su identidad como sujetos de la
práctica educativa. La posición en la relación educativa, asimétrica por
naturaleza, determina las características de los procesos comunicativos que se
establecen entre maestros y alumnos.
Tanto
el maestro como los alumnos son sujetos individuales y sociales, que se
constituyen como protagonistas del proceso educativo al establecer relaciones
dentro del salón de clases y al construir su identidad como sujetos de la
práctica educativa. La posición en la relación educativa, asimétrica por
naturaleza, determina las características de los procesos comunicativos que se
establecen entre maestros y alumnos.
El
profesor es quien pauta el tiempo, el espacio y los roles de esa relación. Es
el que instituye un código y un repertorio posible. Así, la comunicación
conlleva implícitamente una relación social que define roles, posiciones e
identidades diferenciadas.
MENSAJE
Y CÓDIGO
El
mensaje actúa como intermediario en las relaciones de comunicación; es el
eslabón que une al emisor con el receptor y que, a su vez, unifica a ambos en
un proyecto educativo específico a través de los contenidos de la enseñanza. El
mensaje no solo es un currículo, sino que implica “un proceso de selección
entre el repertorio disponible de unidades culturales y sus combinaciones, que
el emisor estructura y el receptor reconstruye mediante la recurrencia
idealmente paralela a los códigos”.
El
código es un conjunto de reglas que asocia elementos de un sistema sintáctico
(señales distinguibles entre sí de acuerdo con leyes combinatorias internas) y
elementos de un sistema semántico (unidades culturales que se refieren a
estados de la realidad, posibles contenidos de la comunicación). No solo
implica las diversas formas de articulación del lenguaje, sino que también
abarca su significado, es decir, constituye un principio regulador para la
selección e integración de los significados relevantes, las formas de su
realización y la evocación de contextos; presupone, también, una jerarquía en
las formas de comunicación, en su demarcación y criterio.

Los
lenguajes escolares, del docente y de los alumnos, no son necesariamente
coincidentes; “la lengua ritual inscribe en el discurso pedagógico la presencia
de las condiciones sociales de adquisición y utilización del lenguaje. Se trata
de una determinada forma social de acceso a la cultura que traiciona la
desigual, distribución social del capital lingüístico, constituyendo a su vez
una forma de valoración social de los individuos según los diversos códigos
lingüísticos desde los que hablan”.
Bibliografía:
-Aragonés,
P. Empresa y medios de comunicación. Ediciones
gestión 2000. Barcelona.
-Charles
Creel, M. El salón de clases desde el
punto de vista de la comunicación; en: revista perfiles educativos, México,
CISE-UNAM, abril-junio 1989.
-Escudero
Yerena, M. La comunicación en la
enseñanza. Unidad: comunicación en la enseñanza. Editorial trillas. Séptima
reimpresión, febrero 2002.
-González,
J. El proceso de la comunicación en una
sociedad subdesarrollada y dependiente, en: dominación cultural. México,
editorial integrada latinoamericana, 1986.
-Meléndez
Crespo, A. La educación y la comunicación en México, en: Revista perfiles
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